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Sobre sordera
Pérdida auditiva

Aproximadamente tres de cada 1,000 bebés nacen con una pérdida auditiva, siendo este tipo de deficiencia una de las anomalías congénitas más frecuentes. Además, la pérdida auditiva se puede desarrollar más tarde en la vida de una persona. Por lo cual es importante siempre cuidar no afectar nuestra escucha.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente un 5% -360 millones- del total de la población mundial tiene una pérdida auditiva (328 millones de adultos y 32 millones de niños). La pérdida auditiva se refiere a una pérdida mayor a los 30dB en el oído con mejor escucha en niños y una pérdida mayor a los 40dB en el oído con mejor escucha en adultos.

Las personas con una pérdida auditiva  no pueden comunicarse, lo que los aísla y coloca en una situación vulnerable ante los demás.

Cómo detectar una pérdida auditiva

¿Cómo detectar  a un bebé o un pequeño(a) que tiene problemas en su escucha?

La pérdida auditiva, puede detectarse en niños muy pequeños y son los papás los primeros en poder notarlo.

  •  Cuando el bebé no muestra atención a los sonidos del ambiente, no voltea ni se sobresalta ante ruidos fuertes.
  •  No voltea buscando la voz de sus familiares, o el sonido de juguetes.
  •  No responde a la voz de mamá al menos que esté frente a él.
  •  No balbucea o empieza a balbucear y deja de hacerlo.
  •  Se apoya básicamente en gestos y señalamientos para comunicarse sin desarrollar lenguaje.
  •  No dice sus primeras palabras, como es común, al año y medio o los 2 años de edad.

Si sus respuestas permiten observar una sospecha en la audición de su bebé, le recomendamos imprimir la siguiente prueba y contestarla mientras observa a su hijo(a). 

 No espere a solicitar ayuda si sospecha que su hijo(a) pueda tener un problema. Usted y los miembros de la familia saben más sobre su hijo(a) que cualquier otra persona.

La detección y el tratamiento tempranos de los desórdenes de habla, lenguaje y audición hacen la diferencia en el aprendizaje y la comunicación de su hijo(a), lo cual podrá prevenir problemas emocionales, educativos y de interacción social.

 ¿Cómo detectar a un joven o adulto que está perdiendo la audición o si uno mismo la está perdiendo?

  •  Parece que los demás hablan entre dientes, y cuesta entender a otras personas cuando hablan o susurran.
  •  Se pide con frecuencia a los demás que hablen más despacio, más claro y más alto.
  •  Dificultades para oír la televisión y la radio al volumen que los demás consideran normal.

Generalmente, las personas que sufren de alguna pérdida auditiva, se retiran de algunas actividades sociales por la dificultad de escuchar y comunicar.

Pruebas de diagnóstico

Para diagnosticar una pérdida auditiva, se realizan una o varias de las siguientes pruebas dependiendo de cada persona y edad.

Bebés y niños pequeños:

  1. Tamiz neonatal
  2. Estudio de emisiones otoacústicas 
  3. Potenciales evocados auditivos de tallo cerebral
  4. Timpanometría

Jóvenes y adultos:

Audiometría, Timpanometría, Impresiones de cóclea

Causas de la pérdida auditiva

Causas congénitas que pueden estar presentes al momento de nacer, o aparecer un poco después

  1. La pérdida de la audición puede ser hereditaria, transmitida por alguno de los padres. 
  2. Problemas durante el embarazo y el parto, tales como: bajo peso por nacimiento prematuro, asfixia del parto o situaciones durante éste que causan hipoxemia del feto; rubéola, sífilis u otras infecciones.
  3. Uso impropio de medicamentos ototóxicos (la lista reúne más de 130, como la gentamicina) durante el embarazo.

Causas adquiridas que pueden ocasionar pérdida en la audición a cualquier edad 

  1. Algunas enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión y la parotiditis, principalmente en la niñez, pero también en época posterior de la vida.
  2. El oído interno puede resultar dañado por efecto de medicamentos ototóxicos a cualquier edad, destacan en esta categoría algunos antibióticos y antipalúdicos.
  3. Las infecciones crónicas del oído que por lo común se manifiestan por supuración crónica.
  4. Golpes fuertes en el cráneo o en los oídos.
  5. Escuchar música muy alta, sobre todo con auriculares
  6. Exposición repetida a ruidos fuertes, como los de maquinarias, taladros de cemento, etc. 
Grados y Tipos de Pérdida

En una pérdida auditiva existe la disminución de la capacidad de escuchar parcial o totalmente. Las pérdidas auditivas tienen diferentes grados, y van de Leve, Media, Severa a Profunda.

Una persona con pérdida auditiva leve puede ser capaz de oír algunos sonidos, mientras que una persona con pérdida profunda, no puede oír nada en absoluto.

Para poder entender un poco más sobre la diferencia entre las pérdidas, es interesante conocer de donde proviene la deficiencia auditiva, por eso la medicina ha señalado cuatro tipos de pérdidas:

Conducción: ocurre cuando hay un problema en una parte del oído externo o medio. La mayoría de los niños con hipoacusia de conducción tiene una pérdida leve que suele ser temporal porque en la mayoría de los casos se puede tratar médicamente.

Sensorial: ocurre cuando la cóclea no está funcionando correctamente porque las pequeñas células pilosas que recubren su interior están dañadas o destruidas. Dependiendo del grado de pérdida, un niño puede ser capaz de oír la mayoría de los sonidos (aunque más apagados), solamente algunos sonidos o ningún sonido en absoluto. Las deficiencias auditivas sensoriales casi siempre son permanentes y pueden influir sobre el habla del niño.

Mixta: ocurre cuando hay pérdida de conducción y sensorial simultáneamente

Hipoacusia neural: ocurre cuando existe un problema en la conexión que une la cóclea con el cerebro. Neural significa relativo a los nervios, de modo que en este tipo de pérdida auditiva, el nervio que transporta la información sonora desde la cóclea hasta el cerebro está dañado.

Tratamientos en pequeños(as)

Una vez diagnosticada y confirmada una pérdida auditiva, el tratamiento depende del tipo de pérdida y la edad del pequeño(a) al momento del diagnóstico.

Será necesario proporcionarle Aparatos Auditivos que amplifican los sonidos o un Implante Coclear que facilita la escucha. La opción entre uno y otro depende de la pérdida específica de cada niño(a).

  • Los Aparatos auditivos, amplifican los sonidos e incluso permiten captarlos mejor, al ser escuchados con mayor claridad. Los aparatos auditivos envían sonidos amplificados (a través de vibraciones sonoras) desde el tímpano y el oído medio, hasta el oído interno o la cóclea.
  • Para algunos niños/as con una pérdida profunda, existe un dispositivo denominado Implante Coclear. Se trata de una pieza electrónica diminuta que se implanta en la cóclea mediante una operación y desempeña la función que deberían cumplir los cilios dañados o destruidos de la cóclea, esto es, transformar los sonidos en señales eléctricas que estimulan directamente el nervio auditivo.

Los Aparatos Auditivos son dispositivos eléctricos que amplifican y ecualizan los sonidos para dar una mejor calidad de audición. Los implantes cocleares están indicados para aquellos niños con sordera sensorial severa a profunda bilateral; en quienes los auxiliares auditivos no les otorgan suficiente ganancia auditiva para permitirles la comprensión del lengua­je. 

La decisión entre uno u otro es tomada por la especificidad de la pérdida en cada pequeñito(a). Contar con aparatos o con implante no funciona automáticamente; es necesario enseñarle al pequeño(a) a reconocer los sonidos e interpretarlos a través de un trabajo detallado en su audición el cual se logra por medio de Terapias de Audición.

 Y ninguna de las anteriores podría desarrollarse efectivamente sin el apoyo, comprensión y paciencia de los padres. Quienes al aprender que sus hijos pueden tener logros, serán los primeros en ayudar a sus hijos a alcanzarlos. 

Para garantizar la habilitación del niño(a) es importante La detección y diagnóstico temprano (antes de los 2 años de edad)